Primero, selecciona una planta de romero saludable y robusta que actuará como tu “planta madre”. Asegúrate de elegir una que esté en buen estado y tenga un crecimiento vigoroso.
Una vez que hayas seleccionado tu planta madre, necesitarás unas tijeras de podar esterilizadas para realizar el siguiente paso. Corta varias ramitas de aproximadamente 10 centímetros de largo de la planta madre. Es importante hacer los cortes limpios y precisos para evitar dañar la planta.
Una vez que hayas cortado las ramitas, retira las hojas inferiores de cada una, dejando al menos un par de hojas en la parte superior. Esto ayudará a concentrar la energía de la planta en el crecimiento de nuevas raíces en lugar de mantener las hojas existentes.
Ahora, prepara pequeñas macetas con tierra para macetas bien drenada. Inserta cada ramita en una maceta, asegurándote de enterrar al menos un par de centímetros del tallo en el suelo. Riega ligeramente para asegurar que la tierra esté húmeda pero no empapada.
Coloca las macetas en un lugar cálido y soleado, pero evita la luz solar directa durante todo el día. Mantén la tierra ligeramente húmeda, pero no la riegues en exceso para evitar la pudrición de las raíces.
Con el tiempo, las ramitas desarrollarán nuevas raíces y comenzarán a crecer. Una vez que las nuevas plantas hayan desarrollado un sistema de raíces saludable y hayan crecido lo suficiente, puedes trasplantarlas a macetas más grandes o directamente al jardín.
Siguiendo estos sencillos pasos, podrás obtener múltiples plantas de romero a partir de una sola planta madre, todo sin gastar dinero. Este método es una forma económica y efectiva de multiplicar tus plantas de romero y disfrutar de sus múltiples beneficios en tu hogar o jardín.
